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Cómo elegir tu mochila ideal y trucos para llevaros bien.

Dedica tiempo a la elección de tu mochila, si la eliges bien te escoltará muchos años y la llenarás de historias maravillosas.

Una mala elección te pasará factura, dolores de espalda, roces y demás incomodidades que pueden arruinar tu viaje.

A continuación, encontrarás una lista de consejos a tener en cuenta para la elección de tu mochila ideal, así como los primeros pasos que debes dar para tener un buen cortejo con tu nueva pareja de aventuras.

En mi caso, sin contar con la de la bici, que a veces uso para las ferratas también, tengo dos mochilas de diferentes tamaños que me sirven para todo lo que hago, tanto en la época estival como en invierno.

Honrarás a tu sexo y a tu talla.

Las hombreras de las mochilas de las chicas caen más ladeadas para evitar molestias en el pecho y además el cinturón es más ancho para que apoye mejor en las caderas. No somos iguales y eso en la elección de una mochila importa.

Para saber cual es tu talla deberás medir la distancia que hay desde la base de tu cuello hasta la parte superior de la cadera. La talla XS será de menos de 40 cm y la L de más de 50 cm, siendo la diferencia entre tallas de unos 5 cm aproximadamente.

Muchas mochilas son talla única y en la espalda encontrarás un sistema para ajustarla a tus necesidades.

En cuanto al tamaño, para un trekking de una semana o diez días, intenta no superar los 45 litros +10 litros. Yo suelo llevar una de 35+10 litros.

No empezarás a andar sin haberte ajustado la mochila correctamente.

Carga la mochila a tu espalda e inclínate hacia delante. El cinturón debe quedar sobre la cadera, en concreto sobre las crestas ilíacas, dejando a los glúteos libertad de movimiento.

Vuelve a la postura normal, erguida. Ajusta los tirantes sin sentir presión, que puedas mover bien los brazos.

Ahora es el turno de la correa del pecho, ayuda a quitar presión a los hombros. Apriétala sin que llegue a molestar y súbela o bájala hasta que encuentres la zona donde estás más cómoda.

Las correas que sobran se deben enrollar para que no corras el riesgo de que se enganchen en árboles o rocas.

Mochila 22 litros

No comprarás una mochila sin habértela probado.

Es muy fácil comprar a golpe de clic, pero por favor no compres una mochila sin testarla.

Introduce algo de peso (en una tienda no les va a resultar extraño que lo pidas ya que es la forma correcta de testar una mochila), ajústala como has aprendido y anda un poco con ella.

Examínala bien, chequea cremalleras y costuras, que no sea muy pesada pero que sea robusta.

Personalmente me gustan las que tiene accesos por arriba y por abajo para no perder mucho tiempo rebuscando cuando tengo que sacar algo.

También las prefiero con una red o malla frontal para colocar cosas de quita y pon y con el cubre mochilas incorporado.

No tomarás la colocación del peso en vano.

La regla de oro es que no debes cargar más del 25% de tu propio peso, es decir si pesas 60 kg, lo máximo que puedes llevar son 15 kg pero intenta quedarte en menos, lo agradecerás.

  • Lo principal es conseguir que lo que más pese se sitúe lo más cercano a la espalda, junto con la bolsa de hidratación, por ejemplo, la comida o un termo.
  • En la parte central pero más externa, irían elementos ligeros como la ropa y el botiquín.
  • En la parte de abajo introduciremos lo que es muy voluminoso, pero pesa poco como por ejemplo un plumas o un saco de dormir.
  • En la seta o tapa irían las cosas de fácil acceso como el móvil, un GPS o una gorra.
  • En los bolsillos exteriores podemos incluir más cosas de fácil acceso como unos pañuelos.
  • Si tenemos la red o malla frontal que os comentaba, un cortaviento ligero.

Es importante que la mochila quede balanceada, que no pese de un lado más que de otro y que el contenido no vaya apretado para que puedas sacar lo que te interese sin necesidad de vaciar la mochila entera. A mí me gusta llevar bolsas/separadores para encontrar las cosas más fácilmente.

Mochila de 35 litros

No consentirás que tu mochila esté más sucia que el rabo de una vaca.

Lo confieso, soy una pecadora, me cuesta mucho limpiar la mochila salida tras salida.

Lo suyo es ir limpiando lo superficial con un trapito y luego dejar todos los compartimentos abiertos para secarla o airearla.

Yo no lo hago, me da mucha pereza, así que cuando ya empieza a ser crítica la cosa la meto en la lavadora.

Quita, si la tiene, la estructura metálica de la mochila. Y una vez abiertas todas cremalleras y cinchas, dale la vuelta a la mochila para evitar que cualquier elemento se quede enganchado.

No añadas nada más a la lavadora o como mucho algún trapo o toalla, pero poca cosa. Usa detergente neutro y no pongas suavizante. Siempre programa con agua fría y sin centrifugar y con 30 minutos suficiente. No uses secadora.

Si no la quieres lavar en la lavadora, hazlo a mano, que sino te da pereza es mucho mejor.

Llena la bañera con agua tibia, añade el detergente neutro y a frotar con un cepillo o un trapo. No te olvides de las cremalleras y los sitios más inaccesibles. Aclárala muy muy bien y déjala tendida boca abajo.

 

Lo dicho, tu mochila es tu fiel compañera de viaje así que es muy importante realizar una buena elección y cuidarla. Va a estar literalmente pegada a ti durante muchas horas así que mejor que os llevéis bien. Ama a tu mochila sobre todas las cosas.

Si tienes cualquier otra duda sobre la mochila, déjame un comentario y lo vemos juntas.

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