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Mi aislamiento en una caravana contra el Coronavirus.

Hace unos días me intercambiaba unos audios con mi amiga Jenifer. Ella entró en mi vida gracias a una de las primeras entrevistas que hice para el podcast de Hacia lo Salvaje.

En uno de estos audios Jenifer me preguntaba: 

11 Píldoras de Bienestar

11 píldoras de bienestar

para tomar el control de tu vida de forma sencilla y eficaz

¿Cuáles son tus aprendizajes de todo esto Ana?

No supe muy  bien que contestar.

A los días me vino a la cabezaAlberto y Javi a los que entrevisté recientemente. Han cruzado en bici África de Norte a Sur y pusieron encima de la mesa la siguiente reflexión de Paulo Coelho:

“Una búsqueda comienza siempre con la suerte del principiante y termina con la prueba del conquistador”

La prueba del conquistador es la que nos dice si realmente queremos lo que estamos buscando, o si simplemente es un capricho pasajero. Es la que distingue la gente que lucha por su sueño de los que abandonan y se conforman con lo que hay.

Ahora que con toda esta situación del Coronavirus parece que está todo en contra, estoy apretando fuerte los dientes y luchando por seguir mi camino hacia lo salvaje.

Estoy intentando poner  en práctica y reafirmando todos esos aprendizajes que durante este año hemos ido almacenando.

Jenifer, este es mi aprendizaje, la reafirmación de quién soy y hacia donde quiero ir.

En unas semanas hará un año que Jose y yo dejamos nuestra vida en Madrid para iniciar nuestro viaje hacia lo salvaje.

Fue una decisión difícil porque suponía abandonar completamente nuestra zona de confort para afrontar situaciones y circunstancias nuevas a cada momento. Desde que salía el sol hasta que se ponía.

Dejamos nuestros respectivos trabajos y nos deshicimos de todo lo material. Metimos en nuestra latita sólo lo que considerábamos básico.

Una caravana muy modesta que nos ha llevado hasta los Tatras, parte de la cadena de los Cárpatos, la frontera natural entre Eslovaquia y Polonia.

La gran cordillera de los Alpes se convirtió en nuestra brújula, las montañas fueron guiando nuestro camino..

Costó mucho abandonar Madrid porque a lo que nos enfrentamos fue a la todopoderosa incertidumbre.

No sabes lo que va a pasar, no tienes control de nada y eso sólo genera inseguridad. En ti y en los tuyos.

Sólo oyes voces que dicen:

¿Encontrarás trabajo? ¿Y si tienes un accidente a km de casa? ¿Y si le pasa algo a tu familia? ¿Y si ese coche de casi 20 años te deja tirada? ¿Y si te acaba el dinero?

Y si, y si, y si….

Pero lo hicimos, lo hicimos con miedo y con todas esas inseguridades.

A día de hoy sigo pensando que es lo mejor que pudimos hacer. Incluso ahora que el Coronavirus ha invadido el planeta, lo sigo pensando.

No sólo he vivido experiencias que valen ya de por sí la pena, sino porque estoy convencida de que ese viaje ha potenciado mi sistema inmunitario “emocional”.

Te explico por qué.

Desde que nos marchamos vivo más anclada en el presente o por lo menos intento ser más consciente del momento y detecto cuando me pierdo en esa nebulosa de pensamientos que no me conducen a nada.

Esto me está sirviendo aquí y ahora para seguir focalizada y centrada en lo que me aporta y quiero seguir aprendiendo.

Mucho de ello lo puedo encontrar en Internet así que, ahí estoy.

Necesito salir ahí fuera para poder materializar otro montón de cosas que tengo en mente. Como no puedo, leo un poquito o busco información sobre ello para seguir alimentando esa semilla y que brote cuando tenga que ser.

Vivir en una caravana también nos ha hecho aprender a adaptarnos al momento y al lugar en el que estábamos.

Nuestro día a día dependía del clima, de donde habíamos conseguido acampar, de las costumbres de la zona o de los problemas y circunstancias a solucionar en ese momento.

Hemos estado sin luz, sin agua, sin Internet, sin coche y de todo hemos salido y lo mejor, hemos salido súper victoriosos y contentos de haber superado todas esas pequeñas barreras.

No podemos tenerlo todo bajo control, es simplemente imposible y además, sería aburrido.

De lo poco que puedes controlar es tu respiración.

En el viaje busqué siempre hueco para meditar y aprender a respirar. Sí eso es, aprender a respirar, porque no tenía ni idea.

Eso unido a estar en pleno contacto con la naturaleza, me ha traído un estado de calma y serenidad que suele quedarse mucho más tiempo conmigo que cuando vivía en Madrid.

Este aislamiento lo estamos haciendo en una caravana donde apenas hay capacidad de movimiento pero estamos en un camping donde disponemos de una parcela de unos 30 metros cuadrados.

Veo las montañas, oigo el mar y los pájaros piar.

Me da el sol en la cara, siento el aire y huele a verde.

Sigo haciendo ejercicio, meditando y apostando por la vitamina N de Naturaleza, como la mejor medida de prevención contra este maldito virus.

La incertidumbre está a la orden día e incluso de las horas, no sabemos qué va a pasar.

En nuestro caso ni si quiera sabemos si mañana podremos estar aquí porque quizá cierren el camping.

Mientras tanto doy gracias todos los días porque mi familia está bien de momento, porque estoy junto al hombre de mi vida, porque me ha pillado en España, porque me veo las montañas todos los días y por tantas y tantas cosas más.

Sé que te asaltan muchas dudas y preocupaciones, te entiendo.

Esto está afectando a nivel mundial, a la política, a la economía y nada ni nadie se va a quedar impasible.

Muchos cimientos sólidos se están tambaleando y seguramente caerán, pero muchas veces hasta que no se destruye algo por completo no da lugar algo mejor que está por llegar.

Estoy metida hasta las trancas en el sector de los viajes, creo que uno de los más afectados ante esta situación. Sin embargo estamos luchando todavía con más energía para salir de esta.

En cuanto lo hagamos quiero que salgas ahí fuera a disfrutar de la vida con la cantidad de aventuras que estamos preparando para ti.

Sé que esto es difícil porque tenías muchos planes para estos días y lo has tenido que anular o aplazar. Quizá incluso hayas tenido que suspender tus vacaciones de Semana Santa.

En una semana salía mi vuelo a Nepal, tenía los billetes comprados, las vacunas al día, vistos varios trekkings para hacer, pueblos, templos y aldeas a visitar.

Tenía muchas ganas de ir a Pokara y charlar con el equipo de mujeres guías y sherpas que trabajan con Active Woman y ver posibilidades de rutas en bici eléctrica de montaña para Bike Experience Tours.

Tenía ganas de adentrarme en su cultura, hacer yoga y meditar. 

Tenía ganas de todo, pero evidentemente se anuló.

Tras la rabia inicial, ahora sólo queda aceptar que Nepal tendrá que ser cuando tenga que ser y de nuevo seguir alimentando esa semilla para cuando esté lista para brotar.

Confío, confío mucho en que terminaré yendo tarde o temprano.

Otra de las cosas que me ha enseñado este gran viaje es que cuando te desprendes de lo superfluo, de lo que no importa, dejas hueco para todo lo demás, y ese todo lo demás es lo que tú quieres ser.

Mucha veces para encontrar el camino hay que alejarse de los lugares más transitados.

Trabajando y caminando hacia lo salvaje me ha traído personas y oportunidades que jamás pensé que se presentarían. No ha sido casualidad, han aparecido porque yo he puesto mi foco esa dirección.

Todavía no he llegado a ningún lugar pero sé que lo haré, lo importante es que salí de donde sé que no quería estar y que estoy disfrutando del viaje.

La queja constante, la crítica, la pataleta, no te va a llevar a salir de esta, más bien lo contrario, te va a empujar al lado oscuro.

Hace años que no tengo televisión y durante nuestro viaje no teníamos ni idea de lo que pasaba en el mundo. Sí, muy radical, pero ¿sabes cuál fue mi conclusión?

Que pasa mucho pero a la vez no pasa nada.

Si prestas mucha atención a un problema, le das poder, lo dimensionas todavía más.

No estoy diciendo que estés desinformada, hay que estarlo, hay que saber cómo está la situación, tener claras las medidas de prevención o saber si hay una nueva regulación.

Pero sin pasarse. Por más que leas no va a mejorar tu día a día.

Yo conecto con el Coronavirus una vez al día y he dejado de participar en muchos foros y grupos porque, aunque se comparta contenido divertido y gracioso, necesito mi cuerpo y mi mente en otro lugar.

¿Qué puedo hacer para que de alguna manera pueda contribuir a hacer esta situación mejor?

De momento sigo trabajando en este espacio para intentar que conectes contigo misma y con tu verdadera esencia, para que cuando salgas de esta tengas ganas de viajar y de vivir aventuras, de sonreír a la vida y enfrentarte a nuevos retos.

Desde Trekking y Aventura estamos trabajando en contenido para tele transportarte a lugares increíbles que no te puedes perder, entrevistas con biólogos, arqueólogos, fotógrafos que te traerán todo su conocimiento y experiencia.

Estamos renovando Bike Experience Tours para que disfrutes de viajar en bici, en todas sus modalidades y para todos los niveles.

Quiero que descubras una forma de viajar sostenible, saludable y súper gratificante y enriquecedora que te va a enganchar.

Estoy aquí luchando desde mi latita, desde mi trinchera, desde mi rincón salvaje con todas mis fueras contra este maldito Coronavirus.

Quizá sea una happy flower o una optimista ciega, pero cada uno es responsable de su vida y yo elijo vivir así.

De todo se aprende y las redes están llenas de todos los aprendizajes que nos está dejando esto.

La oposición al lo que hay no lleva a nada, te hace estar en lucha constante, en conflicto, te agota.

Yo voy a centrar mi energía en lo que puedo hacer hoy para estar y ser mejor que ayer en vez de competir por papel higiénico, leche o mascarillas.

Esta es mi opción. ¿Cuál es la tuya?

Si te apetece y quieres cuéntame cómo estás llevando tu este aislamiento y cuál es tu motivación o ilusión para cuando todo esto pase en los comentarios.

Espero que tú y los tuyos os encontréis bien y que podáis seguir peleando para salir renovados de todo esto.

(Music by Madame Snowflake)

Otro contenido que te puede interesar:

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Podcast: ¿Qué es Active Woman?

Artículo: Cómo vivir en una caravana ha cambiado mi forma de querer vivir en el mundo.

Artículo: Todo lo que necesitas saber para vivir sobre ruedas: pros y contras.

 

4 pensamientos sobre “Mi aislamiento en una caravana contra el Coronavirus”

  1. hola Ana, cierto, que poco necestiamos para vivir… y como nos centramos en cosas que nos dan una ilusion muy efimera.
    El coraje es elegir y saber vivir la vida, y en estos momentos más.
    Animo y a seguir buscando tu camino.
    Un abrazo

    1. Muchas gracias Lurdes por tu comentario. La verdad es que esta situación nos está haciendo a todos mirar hacia dentro y afrontar muchas cosas que el ajetreo del día a día nos impedía ver. Seguiremos juntas caminando hacia lo salvaje.
      Nos vemos pronto en las montañas.
      Un abrazo.

  2. Querida Ana, soy Carmen, la madre de Alberto, el que recorrió Africa de Norte a Sur durante 3 meses con Javi…
    Tan solo decirte que tienes toda mi admiración por haber escogido la forma de vida que realmente quieres. Eres una valiente con mayúsculas, hay que tener las cosas muy claras y el valor para dejar la vida cómoda, salir de tu zona de confort y vivir como lo estás haciendo. Pero la felicidad que transmites en tus relatos es la recompensa de la vida plena que estás viviendo. Solo me queda darte mi enhorabuena!! Eres digna de admiración!! Sigue adelante con tus sueños!!! Oleeee por ti!!!

    1. Muchas gracias Carmen por tus palabras, no sabes la fuerza que me dan para seguir este camino hacia lo salvaje.
      La entrevista con Alberto y Javi ha sido de las mejores que he tenido en el podcast y sé que de alguna manera u otra nuestras vidas se volverán a encontrar porque compartimos muchos de esos valores que mencionas.
      Espero que todo vaya bien por allí.
      Muchas gracias de nuevo.
      Ana

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