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Las 16 lecciones magistrales del Señor Vignemale

La montaña es reto, lucha y superación.

Hoy estoy a los pies de una nueva cumbre.

No se parece a ninguna otra. Siento mucho respeto, me da vértigo, pero tengo mil ganas de atacarla.

Ya he dado el primer paso, el más difícil, decidir que sí, que lo voy a intentar, que voy a por ello, que voy a emprender.

En este preciso momento se cruza en mi camino el señor Vignemale, uno de los picos míticos del Pirineo, para enseñarme en una master class de 8 horas y media de ruta, las 16 lecciones básicas que debo recordar antes de enfrentarme a este nuevo desafío.

¿A una mole de 3.298 metros de altitud no le iba a llevar la contraria no?

Pues claro que no, de hecho me mantuve muy atenta para retenerlo todo y poder contártelo con todo detalle.

Aquí tienes las 16 lecciones magistrales del Señor Vignemale:

#1. Cuesta arrancar

En alta montaña siempre hay que madrugar. Las jornadas son muy largas, pueden surgir muchos imprevistos y bajo ningún concepto debes dejar que la oscuridad de la noche caiga sobre ti.

“¿Dónde c*oñ* voy a estas horas de la mañana con lo bien que se está en la cama?”

No todo el mundo es capaz de poner el despertador y salir ahí afuera en busca de aventuras. Tú lo has hecho, así que aprovéchalo y mueve el culo.

#2. Planificar es importante

Mochila preparada, material en orden, meteo consultada, GPS cargado, ruta descargada y alternativas estudiadas.

En el trayecto puede que surjan mil y una circunstancias pero debes de tener un rumbo, una dirección, un plan para no sentirte perdida.

Mapa

#3. Nunca se sube la misma montaña

No te confíes, aunque creas que ya has subido esa cumbre en alguna ocasión nunca hay una ascensión igual.

La misma montaña cambia en función de la estación del año, de la meteo, de la compañía o incluso de sobre lo que ella ha pasado unos días antes.

#4. Calentar es imprescindible

Para eso está el valle. Visualiza tu objetivo a lo lejos. ¿Parece una cumbre imposible verdad?

Anda, da un paso tras otro, calienta tus músculos, despacio, contempla el paisaje, las cascadas, los ríos, relaja tu mente, disfruta del aquí y el ahora. Ya se pondrá todo cuesta arriba.

Valle Vignemale

#5. Compañerismo

El sendero está vacío pero recuerda que no siempre los caminos más transitados nos conducen hasta donde queremos llegar.

Pero fíjate bien, no estás completamente sola.

El resto de los montañeros que te encuentres te van a ayudar. Saluda, pregúntales que tal y escucha. Seguramente te den información útil y valiosa para poder avanzar con mayor tranquilidad.

#6. La mochila pesa y mucho.

A tus espaldas llevas un gran lastre y se nota, no te deja avanzar con rapidez, te frena, te empuja hacia abajo.

¿Pero sabes que? Todo, absolutamente todo lo que hay allí dentro es imprescindible. Agua, comida y material. Quizá ahora no lo necesites pero más adelante sí, así que carga con ello.

#7. Todo se vuelve cuesta arriba.

Ya has pasado el valle, ya has calentado, ya llevas mucho tiempo subiendo, levantas la vista y la cumbre queda todavía a años luz.

Tranquila, descansar a mitad de camino está permitido, coge aire y echa la vista atrás. ¿no es maravilloso todo lo que ya has recorrido?

#8. ¿Voy hacia atrás?

Poner la espalda a la cumbre y echar para atrás “aparentemente” muchas veces es necesario.

A veces es mejor dar más vuelta para avanzar más rápido y seguro aunque parezca que hayas perdido totalmente el norte.

Otras veces simplemente hay que rectificar, te das cuenta que no vas bien. No pasa nada, vuelve y sigue subiendo por el sitio correcto.

#9. El glaciar de Ossoue

Estás cerca de la cumbre, notas como el hielo se empieza a resquebrajar debajo de tus pies, pero aguanta. Sigues avanzando y notas el frío en la cara. Un paso y otro paso, confía en ti, en tu experiencia y en el material.

Estás ante una de las maravillas de la naturaleza, no dejes que el miedo y la incertidumbre te impida vivir la experiencia.

Punto de no retorno.

Galciar

#10. Último tramo, no te confíes.

Miras hacia arriba y ves la cumbre. Tus ojos distinguen claramente el vértice geodésico, ahora más que nunca debes prestar atención a los últimos pasos.

Toca trepar, guarda tus bastones y pégate a la pared. Agarra los vértices de las piedras con tus manos, siente el alma de la montaña en tu pecho y busca apoyo en tus pies para impulsarte hacia arriba.

Son sólo unos metros pero es pura magia.

Cuando la montaña te llama tienes que ir hacia ella y lo has hecho, ya estás ahí. Deja que te invada la emoción del encuentro y vive el momento.

#11. La cima

Las nubes avanzan muy deprisa y quizá a lo que te des cuenta el paisaje que tienes a tus pies desaparezca. Por eso es tan importante que disfrutes de lo que te rodea durante todo el camino.

Llegar a cumbre siempre va a ser una satisfacción pero puede que no tengas las vistas que esperabas.

Trepada

#12. La cumbre es sólo la mitad del camino

¡Ey! Todavía no estás a salvo, queda bajar, sólo has hecho la mitad del trayecto.

Ahora estás más cansada y pueden venir los tropiezos tontos. Sigue centrada y concentrada hasta el final. Celebra la cumbre pero mantente alerta.

Además el cambio de perspectiva te hará disfrutar de otros detalles. La luz cambia y surgirán otros colores, otras tonalidades.

Y créeme, nunca, nunca, es sólo bajar, siempre hay algún repecho inesperado.

#13. No tires piedras a los que vienen por debajo.

Mira quién viene por detrás y ayuda. Guíales, desde arriba se ven mejor las cosas.

Y ten cuidado al bajar porque les puedes tirar piedras, despacio y con buena letra.

#14. Conexión total con la naturaleza.

No hay Wi-fi, no hay cobertura, no hay carteles, no hay nada de nada, sólo tú y la naturaleza.

Evita los cantos de sirena, que nada te distraiga, mantén el foco en tu objetivo, ya has dado el primer paso, que nada, ni nadie te perturbe.

#15. La cumbre no se regala

Hay que gente que sube a los picos en teleférico o en helicóptero pero no es lo mismo.

De hecho si te acercas un poco a ellos ¿sabes lo que mostrarán?, Total admiración y asombro. Saben perfectamente que no tiene ningún mérito llegar así a una cumbre.

Tú, sin embargo, te sientes orgullosa, feliz y con la autoestima bien alta. Todo ese esfuerzo y sacrificio tiene una recompensa inmensa. Se llama satisfacción.

# 16 Bonus track: ¿Sientes miedo de no llegar a cumbre?

Muchas veces he tenido que darme la vuelta sin hacer pico. Aún así siempre, siempre, ha merecido la pena el camino recorrido.

No todo está en nuestra mano. Hay muchas otras circunstancias que pueden hacer que no consigas el objetivo marcado. No pasa nada, no hay nada mal en ti, eso no significa que no seas buena o que no valgas. Al contrario, muchas veces es mejor darse la vuelta que dejarse la vida allí arriba.

Esa montaña siempre va a estar ahí, puedes volver y e intentarlo las veces que haga falta, por el mismo sitio, por otro distinto, con más gente, con otra gente, tú decides.

Además piensa en todo lo que has aprendido y disfrutado a pesar de no llegar a cumbre. Eso no te lo va a quitar nadie y seguro que echas mano de ello en un futuro. Todo suma.

Cumbre

¿Qué te han parecido las lecciones del Señor Vignemale?

Yo las estoy teniendo muy presentes en este camino hacia el emprendimiento.

Y cuando hablo de ello no me refiero a iniciar un proyecto profesional en solitario, que también, sino a cualquier tipo de iniciativa que suponga una reinvención, un coger las riendas y tomar consciencia de la montaña que quieres subir.

Puede ser de la mano de otros emprendedores, puede ser uniéndote a una empresa con la que compartas valores y principios, puede ser una causa sin ánimo de lucro o incluso un hobby o aprender nuevos conocimientos o aptitudes.

Da igual, elige tu emprendimiento y atácalo.

Si crees las lecciones de esta gran mole de piedra puede ayudar a otras personas por favor comparte este artículo.

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– Podcast: Jenifer Humanes. Un ejemplo de reinvención.

-Artículo: ¿Por qué sé que es el mejor momento para ir hacer el Trekking del Annapurna? 10 preguntas que deberías hacerte antes de ir. 

 

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