Comparte este artículo

Duerme bajo un manto de estrellas antes de que termine el verano

Una de las cosas que más me gusta de alejarme de la ciudad es poder ver el cielo en su inmensidad. Me invita a respirar profundo mientras mi mente visita lugares insospechados.

Quizá porque mis ojos no están acostumbrados a las estrellas, por las noches alucino más. Al dormir en refugios o con la latita, he tenido la oportunidad de ver cientos, pero jamás como una noche de acampada en Galway, Irlanda. Allí asistí a una lluvia de estrellas. Fue un espectáculo tan increíble que me sedujeron para siempre.

Por esta pasión por el cielo, las estrellas y la montaña, siempre me ha atraído hacer vivac aunque he de confesar que mi experiencia es anecdótica.

En este artículo, donde quiero profundizar sobre ello, he contado con la ayuda de Fran, un amigo que es guía de montaña y que realiza actividades de este tipo sobre todo en Gredos.

Vivac

¿Qué es el vivac y dónde podemos practicarlo?

Lo primero de todo aclarar que puedes hacer vivac en una montaña pero también en una playa o en un bosque. Aunque es una práctica muy asociada a los montañeros, no son los únicos. Los ciclistas con alforjas o bolsas de bikepacking también lo practican con asiduidad por ejemplo. 

La palabra vivac viene de del francés antiguo bivac (hoy bivouac) y significa dormir a la intemperie, al aire libre, al raso. Si utilizas una tienda de campaña ya no estaríamos hablando de vivac, sino de acampar. No es lo mismo.

Con esta explicación supongo que ya te habrás dado cuenta del por qué me llama tanto la atención. Es la opción más salvaje de estar en contacto con la naturaleza ¿no crees?. 

Fran así lo asegura cuando le pregunté qué es lo que más le atraía de esta modalidad. “Es una experiencia más montañera  y aventurera. Se duerme a la luz de las estrellas en parajes idílicos y apartados de las sendas más transitadas. Son unas sensaciones más profundas si cabe”.

En la mayoría de los sitios no se puede acampar, pero si se trata de vivaquear  la legislación es mucho más permisiva. Fran nos recomienda consultar las normativas de cada zona ya que existen particularidades según la Comunidad Autónoma. Los Parques Naturales o zonas de alta montaña suelen tener mayores restricciones.

No sé si te habrás fijado en pequeñas construcciones hechas con piedras, de forma más o menos circular en mitad del monte. Este tipo de estructuras se utilizan para protegerse del aire por la noche. 

A Fran le pregunté si sabía de algún tipo de aplicación o mapa para poder identificarlas. Me confirmó que a priori no existe nada de este estilo. En los mapas lo que sí suele estar marcado son los refugios no guardados. Son construcciones muy sencillas y básicas donde no hay nadie que los gestione, puedes llegar y utilizarlos tranquilamente. 

Después de mi experiencia en Islandia en tienda de campaña he perdido el miedo a pasar frío por la noche, pero he de confesar que era una de las cosas que más me echaban para atrás de hacer vivac. 

Fran me confiesa que se echa de menos las comodidad de un buen colchón pero con el equipo adecuado puedes tener una buena experiencia.

Pirineos

¿Qué material necesitamos entonces?

  • Mochila. Fran apuesta por una de 45 litros pero nos recomienda aumentar la capacidad si vamos a estar varios días. Fíjate que tenga un buen cinturón lumbar y las cinchas y correas para poner por fuera la colchoneta y los bastones. El resto de las cosas mejor llevarlas dentro (frontal, comida, utensilios para cocinar como un infiernillo, cazo o gas, botiquín, etc…) No te pases de los 8 kilos sin contar el agua.
  • Saco de dormir. Dependerá del clima de la zona que eliges. Apuesta por la fibra si es un área más húmeda o por la pluma si las temperaturas son muy bajas.

Mi saco es de tipo “momia” y me encanta porque me cubre la cabeza que es una de las zonas por las que más calor se escapa del cuerpo. Además tiene una cremallera muy larga que me facilita salir y entrar de él. 

Y lo mejor, lo puedo unir con el de Jose y hacer un saco único. No hay nada que caliente más que el calor humano. Lo comprobamos durmiendo a los pies de un glaciar.

  • Funda de vivac. Un impermeable para el saco que lo protege de la lluvia o el viento. Fíjate que sea transpirable para no levantarte envuelta en sudor.
  • Colchoneta o aislante. No vale la esterilla de yoga, y te lo digo por experiencia. Si aprecias un poco tu espalda no infravalores este elemento. Como su propio nombre indica va a evitar que el calor de tu cuerpo se esfume por el contacto con el suelo. Además va a ofrecerte un punto de confort ante la dureza del terreno. A Jose le dejaron una inflable que molaba mucho.

Como habrás podido deducir el presupuesto para hacer vivac no es nada desdeñable, por eso mi siguiente pregunta fue si se podía alquilar el material para hacer una primera inmersión. 

Fran no conocía nada en particular pero sí me dijo que quizá en algún centro juvenil lo pudieran ofrecer. En internet he buceado y no he encontrado mucho, sólo esta web en Alcobendas.

¿Cómo elegir un buen sitio?

Nuestro experto nos recomienda un sitio plano, si es con hierba mejor y sobre todo protegido del viento. También nos aconseja, si es posible, tener cerca un manantial o un arroyo en altura, para tener agua para cocinar. No obstante no suele ser buena idea vivaquear muy cerca de los ríos ya que puede haber una crecida y la cantidad de insectos es mayor. 

También es aconsejable encararte al este para que los primeros rayos del sol empiecen a darte calor lo antes posible. 

En cualquier caso deja el sitio mejor de lo que lo encontraste, no dejes rastro.

Chico con mochila

¿Y si nos sorprende una tormenta o un animal?

Para lo primero Fran nos aconseja consultar la previsión meteorólogica y aplazar la cita si hay algún indicio de que se pueda dar. No obstante me tranquiliza diciendo que siempre se puede vivaquear cerca de un refugio no guardado para acudir a él como plan B. En caso de tormenta hay que evitar lagos, cuevas y cimas porque de lo contrario actuaremos como antenas.

A lo segundo, mi querido amigo me dijo que temía más a un ser humano que a cualquier animal, lo cual me hizo mucha gracia y entendí perfectamente.  

Me aseguró que en nuestras latitudes, lo más probable es que tengas que tener cuidado con los zorros, ya que se han acostumbrado a nosotros y no nos temen. Lo que está claro es que la comida que llevemos debe estar a buen recaudo en nuestra mochila y ningún resto fuera de ella. 

¿Por qué Gredos?

Para una primera experiencia elige el verano para asegurarse una buena climatología

Gredos es la apuesta de este apasionado de la montaña. Lo conoce desde que era un niño y asegura que tener alta montaña con algunos restos de glaciares tan cerca de Madrid, es un lujo. (Aquí te dejo el enlace a su web con más información sobre esta actividad)

En Gredos la ruta más conocida y también concurrida es la de Laguna Grande. Si queréis alternativas, Fran recomienda subir por cualquiera de sus gargantas e ir descubriendo la diferente vegetación hasta llegar a las lagunas. Por ejemplo la garganta de la Nava, la del Barco, la de los Caballeros o la de Bohoyo.

Cuando le pregunté por los pueblos a visitar le puse en un aprieto porque asegura que son muchos y muy bonitos. Aún así le arranqué unos cuantos, por la vertiente sur, San Esteban del Valle o Guisando y por la norte, Bohoyo y Hoyos del Espino.

Gredos

Aprovecha los últimos coletazos del verano para vivir esta experiencia tan salvaje que te dejará con la boca abierta. En lo más sencillo y básico se encuentra siempre lo más extraordinario

No dudes en dejarme un comentario con cualquier duda o aportación.

Quizá también te interese:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *